Guerra ruso – ucraniana: algunas ideas desde las Ciencias Políticas
La experiencia y la historia no son sino una sucesión de acontecimientos, los presupuestos condicionan las constantes y lo real. Lo político, vive en parte por los problemas e intentar resolverlos implica otros nuevos. Sin embargo, no modificará su realidad profunda. No existen revoluciones en lo político, sino revoluciones políticas, a la vez que algunos regímenes otorgan más o menos libertad, pero la esencia de lo político no se cambia (Freund, 1968).
Si bien oficialmente la invasión rusa a Ucrania comenzó el 24 de Febrero de 2022, existen tensiones político-sociales y geográficas históricas, como mínimo desde la disolución de la URSS (1991), que desencadenaron a su vez en otros eventos relativamente recientes como la anexión de Crimea por parte de Rusia, el Golpe de Estado en Ucrania junto al Euromaidán, y los referéndums de independencia de Donetsk y Lugansk (todos del año 2014), que hoy se ven como gérmenes fundantes de la guerra en curso. Los vaivenes históricos presentan, además, relatos más antiguos sobre sectores colaboracionistas ucranianos del bando alemán durante la segunda guerra mundial, o del stalinismo deteniendo a referentes del nacionalismo ucraniano. Sin embargo, y considerando que ambas repúblicas como tal formaron parte, como se dijo, de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas mientras ésta existió (para no remontarnos a la famosa Rus de Kiev y derivados), los entrelazamientos e ideales de pueblos hermanos (o, incluso, del mismo pueblo) afloraron en ciertos sectores de la población, casi en simultáneo a antagónicas banderas ultranacionalistas (quasi xenófobas) de bandos radicales actuales, a veces instigados por los poderes oficiales. Podríamos referir, probablemente, a la distinción amigo – enemigo de Schmitt, que no significa que un determinado pueblo deba ser por la eternidad amigo o enemigo de otro (Schmitt, 1984). Como esta condición refiere particularmente a la política exterior, pasando por el fenómeno de la polémica, desencadenaría en casos extremos la polaridad, como guerra o revolución. Schmitt refiere a que la Guerra como un caso crítico con sus reglas y puntos de vista, un comportamiento político específico de la lucha que no es competencia sino la posibilidad real de la eliminación física cuyo instrumento es el arma. Como tal, se determinará a la conservación y desaparición.
Por su parte, y si pensamos a la guerra como acto, Norberto Bobbio propone que la Política con relación a la Moral se extiende en el campo de la praxis humana. Lo obligatorio para la moral no debe serlo para la política; lo lícito para la política tampoco para la moral: pueden existir acciones morales impolíticas (o apolíticas) y acciones políticas inmorales (o amorales) (Bobbio, 2003). Si bien también es posible comprender que no hay que confundir Poder con Potencia, sí es interesante adoptar las ideas anteriores para comprender que ante lo extremo de un enfrentamiento enemigo-amigo no podemos solo valernos de explicaciones convencionales de tintes sentimentalistas para vislumbrar los trasfondos.
Ahora bien, con la distinción amigo – enemigo, Schmitt busca enfatizar no en los “soldados” que combaten excepcionalmente, sino en los políticos por entenderlos mejor posicionados ante la lucha por “combatir toda la vida”, como figuras fuertes. Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, al menos en apariencia contaría con el apoyo mayoritario de los países de la Unión Europea y parte de la OTAN. Enfrente, el mandatario de Rusia, Vladímir Putin, enumeraría entre sus allegados a los dirigentes de Bielorrusia, Corea del Norte, Burkina Faso y el bloque BRICS. Como intento de intermediario, finalmente la figura de Donald Trump, dirigente estadounidense, contrastante con su antecesor Joe Biden, quien no solo se mostraba como un aliado incondicional ucraniano, sino que apoyó al ex primer ministro británico Boris Johnson cuando esté incentivó a Ucrania a no aceptar un acuerdo de paz con Rusia mediado con Turquía en 2022.
A pesar del renombre de los involucrados, sería prudente apelar a Sartori y decir que no hay que confundir las influencias de poder con tener el poder, además de distinguir cómo y dónde se genera el poder político del cómo y dónde se lo ejerce (Sartori, 1995). La Unión Europea (+ UK) y la OTAN no han podido valerse por sí mismas a la hora de mantenerse en su misión anti-rusa (rusofóbica en algunos casos), especialmente al perder el sostén que la administración Biden representaba. Además de un contexto que incluye otras problemáticas que dividen a las partes (aranceles, migración, etc.), la relación con Donald Trump no ha hecho más que dejar al descubierto la dependencia por el capital estadounidense y su influencia, en caída, pero aún resonante. Por su parte, y a pesar de los incansables intentos por implantar la idea contraria, es evidente que el aislamiento de Putin no es tal y que su figura como líder político y militar sigue afianzada, al contrario de un Zelenski constantemente cambiante en tácticas mediáticas y hasta humillado en público.
Tomando nuevamente a Freund, la política puede ser cruel, pero también bondadosa. El Hombre seguirá obedeciendo sus propios presupuestos, la humanidad confiará en la política para abordar cuestiones colectivas, pero lo político se mantendrá intacto. La política no polémica no es tal. Suprimir los antagonismos en conceptos / rivalidad en presupuestos, conduciría a suprimir los mismos presupuestos y la política. Para Aristóteles, lo Político debe ocuparse de la Virtud para hacer ciudadanos buenos y sumisos a las leyes. A su vez, el Hombre (“animal político”) no existe sino inmerso en Comunidad Política (Aristóteles, 1993). Sin embargo, en la actualidad, mientras esperamos a ver cómo decantan los acontecimientos, la idea de “crisis de la identidad política” se ve plasmada en la Guerra Ruso – Ucraniana, y en el penoso actuar de algunos de sus actores.
Bibliografía
• Aristóteles, Ética Nicomáquea, Libro primero, Planeta Agostini, Págs. 11-39, 1993.
• Bobbio, N. (2003) “El Concepto de Política”, en Bobbio G., Teoría General de la Política, Madrid, Trotta, Págs.175-194.
• Freund, J. (1968), La esencia de lo Político, Editora Nacional, Madrid, Págs. 99-120.
• Sartori, G. (1995) “¿Qué es política?, en Sartori, G., La Política. Lógica y método en las ciencias sociales, Fondo de Cultura Económica, México, Págs. 201-224.
• Schmitt, C. (1984), El Concepto de lo Político, Folios, México, Págs. 16-33.





Comentarios
Publicar un comentario